¿Sientes que el lavatrastes se acaba más rápido de lo que debería? ¿Usas grandes cantidades para que haga más espuma pensando que así limpia mejor? Este es uno de los errores más comunes en la cocina: usar demasiado detergente, pensando que más es igual a mejor.
La verdad es que, además de desperdiciar producto, esto puede causar problemas como residuos en los platos, mayor consumo de agua al enjuagar y, en algunos casos, hasta resequedad en las manos.
Entonces… ¿cuánto lavatrastes se debe usar realmente?
El lavatrastes está diseñado para ser eficiente en pequeñas cantidades, sobre todo si se trata de un producto concentrado. La espuma no siempre es sinónimo de limpieza, el verdadero poder del lavatrastes está en sus tensioactivos, que eliminan la grasa y restos de comida de los utensilios.
Usar demasiado lavatrastes no mejora la limpieza; por el contrario, hace que tengas que enjuagar más, gastes más agua y termines reponiendo el producto con mayor frecuencia. Y si no enjuagas bien, podrías incluso dejar residuos en platos y vasos que, con el tiempo, afecten el sabor de los alimentos o la salud digestiva.
- Para un fregadero lleno de platos moderadamente sucios: una cucharadita (5 ml) de lavatrastes concentrado diluido en agua es más que suficiente.
- Para utensilios individuales muy grasosos: unas pocas gotas directamente en la esponja bastan para eliminar la suciedad.
- Para lavadas rápidas o poca vajilla: una gota del tamaño de una moneda pequeña es más que suficiente.

Imagina que cada vez que lavas los platos, usas solo lo necesario, ahorras agua, el lavatrastes te dura mucho más y además tus utensilios quedan impecables. ¿No suena mejor que gastar medio frasco en una sola lavada?
Usar la cantidad correcta te permite:
- Ahorrar dinero mes a mes al reponer el producto con menos frecuencia.
- Reducir el consumo de agua, ya que enjuagar exceso de espuma toma más tiempo y litros.
- Evitar residuos en tu vajilla y alimentos.
Además, adoptar este pequeño hábito contribuye a una cocina más sostenible y consciente.
La próxima vez que vayas a lavar los platos, piensa antes de apretar la botella. No necesitas llenar la esponja de espuma ni usar chorros largos de lavatrastes.
Recuerda: más no siempre es mejor, y cuando se trata de lavatrastes, menos es más eficaz, económico y ecológico.
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