¿Tus azulejos se ven apagados, con manchas o con las juntas oscurecidas? Aunque limpies con frecuencia, es normal que, con el paso del tiempo, la grasa, el vapor y la humedad vayan dejando huellas difíciles de eliminar. Esto no solo afecta la apariencia de tu baño o cocina, sino también la higiene del espacio. Lo que muchos no saben es que mantener los azulejos limpios y relucientes no requiere productos costosos ni horas de esfuerzo, solo una buena rutina semanal.
Los azulejos, aunque resistentes, están constantemente expuestos a agentes que los deterioran: en la cocina, grasa y salpicaduras de alimentos; en el baño, humedad, jabón y moho. Si no se atienden con regularidad, estas partículas se adhieren a la superficie y a las juntas, generando acumulación de suciedad, manchas permanentes y hasta malos olores.
La buena noticia es que puedes evitarlo con una rutina semanal que no te tomará más de 30 minutos y que mantendrá tus azulejos como nuevos:
Paso 1: Eliminación del polvo y suciedad superficial.
Usa un trapo de microfibra seco o una escoba de cerdas suaves para quitar el polvo, especialmente en las paredes altas y rincones. Esto evita que la suciedad se mezcle con el agua al limpiar y genere más manchas.
Paso 2: Limpieza especializada
Usa un limpiador suave para azulejos. Aplica con una esponja o paño húmedo en movimientos circulares. Esta mezcla elimina grasa, restos de jabón y manchas sin dañar la cerámica.
Paso 3: Atención a las juntas.
Las juntas entre azulejos acumulan moho fácilmente. Una vez por semana, frota suavemente con un cepillo de dientes viejo y con un producto que de preferencia contenga dentro de su formulación bicarbonato de sodio. Deja actuar 5 minutos y enjuaga.
Paso 4: Enjuague y secado.
Retira los restos de limpiador con un paño limpio y húmedo. Luego seca con un trapo seco o toalla para evitar marcas de agua y mantener el brillo natural de los azulejos.

Imagina entrar a tu cocina o baño y ver los azulejos tan limpios que reflejan la luz, con las juntas claras y sin rastros de humedad. Un espacio que huele bien se ve cuidado y transmite sensación de orden y frescura. Esta imagen no tiene por qué ser un lujo ocasional: con solo media hora semanal, puedes lograr ese efecto de “recién renovado” durante todo el año. Además, previenes daños mayores como filtraciones o formación de moho, que pueden requerir costosas reparaciones.
Empieza esta semana. Haz una lista de los productos de limpieza del hogar que necesitas y herramientas como paños de microfibra, cepillo pequeño, guantes u otros y corre al mercado formal para que tengas todo a la mano. Dedica un día fijo (por ejemplo, cada domingo por la mañana) para hacer tu rutina. No necesitas más que constancia y los productos adecuados.
Es necesario que adquieras tus productos para la limpieza de los azulejos en el mercado formal de marcas confiables y comprometidas con la salud y el bienestar de tu familia, lo cual te da certeza de que los ingredientes utilizados son seguros, eficaces y de calidad, pues las empresas que ponen a tu alcance dichos productos están autorreguladas, es decir, cumplen con principios sólidos y éticos para brindarte una publicidad, honesta, veraz y comprobable con el fin de que tomes mejores decisiones de compra. #CuidaTuHogar